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lunes, 15 de enero de 2018

Cuando el niño comienza a comer sólido


El inicio de la alimentación con sólidos es crucial para el devenir del niño. Es en ese momento cuando se define como un glotón, un inapetente o bien se va a alimentar con normalidad. 

La mayoría de los pediatras aconsejan que el bebé empiece a alimentarse con sólidos a partir del cuarto mes de edad, si bien en la actualidad se considera que es mejor que lo haga exclusivamente con leche materna hasta los 6 meses para fortalecer su sistema inmunitario a la vez que su sistema digestivo alcanza mayor madurez.

Debéis seguir siempre los consejos del  pediatra el cual os proporcionará en cada visita las pautas sobre los alimentos a introducir. El mismo niño también irá dando muestras de que la leche materna ya no le sacia como antes ocurría : llora a menudo y pasa de succionar a tener más habitualmente el acto reflejo de masticar, además de que no gana peso como debiera o muestra interés por la mesa familiar.

Como se ha mencionado anteriormente la alimentación con sólidos se inicia entre los 4 y 6 meses de edad. La leche materna o infantil seguirá siendo la base de su dieta ya que consumirá alrededor de medio litro al día. Las primeras comidas sólidas serán de cereales sin gluten mezclados con leche en biberón. Además podrá tomar frutas trituradas (manzana, plátano, naranja o pera)  y algunas verduras también trituradas como patata, calabaza, calabacín y zanahorias. Adicionalmente, pero en menor cantidad, podemos proporcionar judías verdes, cebollas y tomates.

Deberemos introducir un único alimento nuevo por toma , anotando la cantidad exacta que proporcionamos del mismo.  

Es decir, tendremos una pequeña libreta donde iremos anotando cada comida que haga, cantidad y alimento que ingiera. Así mismo indicaremos si el niño ha mostrado rechazo, le ha agradado o incluso si ha pedido más. Esto va a servir para poder aislar algún alimento que le cause alergia (si los mezcláis sería difícil discernirlos) y también para que, en caso de problemas, podáis aportar al pediatra-nutricionista datos objetivos sobre la alimentación. La cantidad que se indica podrá serlo en unidades usuales en cocina (cucharadas, por ejemplo) o bien más objetiva utilizando una balanza.

Hay que tener cuidado en esta etapa de la alimentación del niño porque es fácil confundir un simple rechazo con una inapetencia. El rechazo puede deberse a que el sabor no le resulta apetecible o porque su sistema digestivo todavía no ha madurado lo suficiente, prefiriendo todavía la leche materna o infantil como alimento casi exclusivo. No hay que inquietarse. Al igual que hay niños precoces que comienzan a andar con 9 meses y otros lo hacen a los 17 meses, en alimentación también hay un margen para la adaptación y es más o menos de 6 meses. Así que es posible que el pediatra os diga que iniciéis la alimentación con sólidos a los 6 meses y el niño “acepte” la propuesta cuando cumpla un año. Eso no significa que sea inapetente ni mucho menos.

A partir de los 6 meses también se puede introducir algo de proteína animal, muy poco en realidad, ya que la cantidad será de unos 10 gramos de carne de pavo o pollo, cocido y triturado junto a las verduras o bien por separado. También a partir de los 6 meses se puede empezar a proporcionar cereales con gluten.

A partir de los 8 ó 12 meses el niño ya come 4 ó 5 veces al día (desayuno, almuerzo, merienda, cena y tal vez algo a media mañana). El alimento base sigue siendo la leche (500 ml al día) pero ya se puede dar carne o jamón york en trocitos gracias a la aparición de los dientes de leche. El inicio de la dentición varía mucho en cada niño pero se presupone que para los 8 meses ya habrá sacado varios dientes (en caso contrario continuaremos triturando la carne). En la mayoría de los niños, el orden de aparición de los dientes de leche se adapta a la evolución de su alimentación. Los primeros en salir son los incisivos, ideales para masticar verduras y alimentos blandos. Más tarde, apuntan los molares y los caninos, que surgen para adaptarse a la masticación de la carne.  También a partir de este momento se le puede empezar a dar pescado blanco mientras que el azul se proporciona más tarde, entre los 16 y los 18 meses (siempre procedente de piezas pequeñas como la sardina). Es el tiempo de introducir la pasta pequeña – en sopas por ejemplo - . La yema de huevo (bien cocida) se puede introducir a partir de los 10 meses mientras que el huevo entero pasado el año. Se puede dar puré de frutas con alguna galleta  también triturada.

La primera legumbre a introducir suele ser la lenteja, bien triturada y siempre a partir de los 12 meses. Las verduras crudas en forma de ensalada después de cumplir su primer año de vida, mientras que el yogur ya se puede dar con 8 meses. 

Para beber siempre agua y en ocasiones zumos de fruta naturales.

El proceso de adaptación plena a comer sólidos se produce a los 2 años de edad, aproximadamente. Eso no significa que se deje de tomar el pecho o biberones si satisface al niño. Pero si después de los 24 meses el niño se muestra muy reacio a comer sólidos, tarda mucho en realizar cada ingesta o tiene un rango de aceptación de alimentos muy limitado, aparte de otros rasgos que hemos visto anteriormente, es posible que estemos ante un caso de inapetencia infantil. 

Extraído del libro "Inapetencia infantil" de Xavier Molina

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